salud mental

Estrés: Síntomas y consecuencias
SERIE: La otra pandemia

7 de abril, 2021 · 3 min de lectura

 A medida que la pandemia por la COVID-19 sigue presente en nuestras vidas y tras un año entrando y saliendo del confinamiento más evidente es la presencia de “la otra pandemia”, y me refiero a la que impacta a nuestra Salud Mental. El estrés es uno de estos padecimientos que está alterando el bienestar de muchas personas.

¿Qué dicen las estadísticas?

La encuesta global COVIDiSTRESS es una colaboración científica internacional que se realizó en 2020, resultado de los esfuerzos de investigadores en más de 40 países para recolectar datos de la experiencia humana en esta pandemia por SARS-CoV2, incluidos México.
Y entre muchos otros datos, los encuestados tenían que marcar de una lista de diversas situaciones relacionadas con el COVID-19 que tanto consideraban cada una como una fuente de estrés. De dicha lista, los mexicanos que respondieron a la encuesta reportan mayor nivel de estrés por:
 
  1. La economía nacional,
  2. el riesgo de contagio por COVID,
  3. el riesgo de hospitalización y
  4. la preocupación por amigos y parientes que viven lejos.
 
Es de llamar la atención que el mayor estresor mencionado, la economía nacional, coincide con lo encontrado en el reporte de Fuentes de estrés en Europa. Por género, las mujeres reportan mayores niveles de estrés que los hombres. Por su parte, las personas que se identifican de forma no binaria reportan niveles aún más altos en relación con los grupos anteriores. De forma un poco contraintuitiva, si consideramos los grupos de riesgo para enfermedad severa, se observa que son los jóvenes quienes reportan mayor.
 
Otra variable de interés es la condición de aislamiento de la persona, en el gráfico siguiente se observa que quienes reportaron estar en aislamiento (66.5%) reportaron mayores niveles de estrés que quienes dijeron seguir su vida sin cambios (2%).

 

¿Qué es el estrés?

Se considera estrés al mecanismo que se pone en marcha cuando una persona se ve envuelta por un exceso de situaciones que superan sus recursos. Por lo tanto, se ven superados para tratar de cumplir con las demandas que se le exigen para superarlas. En estos casos, el individuo experimenta una sobrecarga que puede influir en el bienestar tanto físico como psicológico y personal.
 
El estrés es imprescindible para la vida. Tenía todo el sentido hace miles de años cuando el ser humano se dedicaba a la caza y este le alertaba del peligro. Ahora las adversidades son muy diferentes y las situaciones cotidianas o laborales nos llevan a activar ese mecanismo de estrés sin necesidad de que nuestra vida corra peligro.

Síntomas

El estrés puede causar muchos síntomas, tanto físicos, como psicológicos y emocionales. Muchas veces los afectados no relacionan los signos con el propio estrés, los más frecuentes son:
  • Dolor de cabeza tensional
  • Mala memoria
  • Diarrea o estreñimiento
  • Falta de energía o de concentración
  • Cambios de la conducta y el estado de ánimo
  • Problemas de salud mental: como ansiedad o depresión
  • Problemas cardiovasculares y musculoesqueléticas
  • Cambios en el peso
  • Cansancio constante y prolongado
  • Problemas a nivel sexual
  • Insomnio o exceso de sueño
  • Desgaste a nivel celular y envejecimiento

 

¿Qué puedo para reducir el estrés?

  • Reconocer el estrés y las situaciones que lo desencadenan.
  • Evitar paliar el estrés mediante hábitos poco saludables como comer en exceso, fumar y beber alcohol, o consumir otras drogas.
  • Admitir y reconocer que hay situaciones que no se pueden cambiar y que no están en nuestro control.
  • Alejarse lo máximo de la fuente potencial del estrés.
  • Hacer ejercicio de forma regular para liberar tensiones.
  • Adoptar una postura más positiva ante los problemas y las situaciones complejas.
  • Aprender técnicas de relajación, como el mindfulness, meditación.
  • Aprender a poner límites si el estrés se origina por el exceso de tareas originadas en el trabajo o en el ámbito familiar.
  • Mantener una dieta saludable y equilibrada.
  • Evitar formas inactivas de controlar el estrés, como ver la televisión, navegar por Internet o jugar videojuegos, pueden parecer relajantes, pero pueden aumentar el estrés a largo plazo.
  • Dormir bien, asegúrate de dormir lo suficiente, ya la siguiente semana hablaremos más de la importancia del sueño y de algunos trastornos comunes.

 

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Si no estás seguro de si el estrés es la causa o si has tomado medidas para controlarlo pero los síntomas continúan, consulta a tu médico. Es posible que tu proveedor de atención médica quiera buscar otras causas potenciales. O plantéate la posibilidad de ver a un consejero o terapeuta profesional, quien puede ayudarte a identificar las fuentes de tu estrés y aprender nuevas herramientas para enfrentarlo.
 
Además, busca ayuda de emergencia inmediatamente si tienes dolor en el pecho, en especial si también tienes dificultad para respirar, dolor en la mandíbula o en la espalda, dolor que se irradia al hombro y al brazo, sudoración, mareos o náuseas. Estos pueden ser signos de advertencia de un ataque cardíaco y no simplemente síntomas de estrés.
 
¿Que aspectos o problemáticas te provocan mayor estrés? ¿Qué haces para mantener a raya tu estrés? Déjame tu comentario, me encantará leerte.

¿Algo de esto resonó contigo? 

Si quieres profundizar en lo que leíste, te invito a agendar un espacio conmigo. 

Agendar sesión

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *